Festival Musical de Santo Domingo
La historia del Festival Musical de Santo Domingo se inicia en 1995 tras la invitación de Sinfonía al Maestro Philippe Entremont para realizar un concierto junto a la Orquesta Sinfónica Nacional. El Maestro Entremont pudo descubrir entonces el nuevo y vibrante perfil de nuestra moderna ciudad dotada de un magnífico Teatro Nacional, una orquesta sinfónica llena de posibilidades y un público ávido de presentaciones de gran excelencia. Detrás de la Sinfónica, la Fundación Sinfonía, una organización aún joven pero poseedora de gran prestigio, credibilidad y solidez, era el motor del que emergía la intensa actividad musical de aquellos días.
La idea de crear un festival internacional dedicado a la música clásica surgió pues como consecuencia lógica en la chispeante mente del director de orquesta y pianista francés. Al día siguiente de su concierto, no dudó en proponérsela a la Presidenta de Sinfonía, Margarita Copello de Rodríguez y a su esposo Pedro Rodríguez Villacañas, fundador de Sinfonía, quienes la acogieron con entusiasmo.
La tarea más inmediata fue asegurar el respaldo económico que permitiría invitar primeras figuras de la música así como integrar una gran orquesta, la Orquesta del Festival, con músicos de la Sinfónica Nacional y de otras reconocidas orquestas de Estados Unidos y Europa. Empresarios representantes de algunas de las más importantes corporaciones dominicanas fueron convocados por Sinfonía para la realización del Festival Musical de Santo Domingo, un evento de carácter bienal que "pondría a la República Dominicana en el mapa mundial de la Música". Con el apoyo y orientación de ese grupo de empresarios que conformaron el Consejo Superior del Festival y Philippe Entremont como Director Artístico, la Fundación Sinfonía gestó el Primer Festival Musical de Santo Domingo, presentado del 12 al 21 de marzo de 1997 en el Teatro Nacional.
Las ocho ediciones del FMSD, celebradas siempre en el mes de Marzo, alcanzaron éxitos sin precedentes y una masiva convocatoria al conjugar la presentación de artistas de renombre internacional, programaciones de gran variedad y buen gusto, sumadas a una acertada dirección artística.
La joya de los festivales ha sido su orquesta, un masivo conjunto de cerca de 120 excelentes instrumentistas. En el año 1999, nos prestigió la presencia de las cuerdas de la Orquesta de Cámara de Viena y en el 2005 le tocó el turno a la espléndida Orquesta de Cadaqués. De otras grandes orquestas europeas y estadounidenses hemos recibido músicos que se han integrado admirablemente con los locales. La Orquesta Sinfónica Nacional ha sido la mayor beneficiaria de estas celebraciones bienales.
El Festival Musical de Santo Domingo se ha constituido en una auténtica fiesta de la Música.
